Tres momentos, de Nuria Vidal

En la vida de los que nos dedicamos al cine creo que hay tres momentos importantes que tienen que ver con nuestra pasión y nuestro trabajo: la primera vez que vas a una sala de cine; la primera vez que eres consciente de la magia del cine; la primera vez que sabes que eso es lo que quieres hacer. En mi caso tengo muy claros cuáles son esos tres momentos.

            El primero está asociado a Cantinflas. Yo vivía en México cuando era pequeña y la verdad es que no iba mucho al cine. Lo veía sobre todo en la televisión donde disfrutaba con las películas mexicanas de Jorge Negrete y Pedro Infante. Pero la primera vez que recuerdo haber ido a un Cine de Estreno, fue cuando dos amigas de mi hermano, no sé muy bien por qué, me llevaron a ver La vuelta al mundo en 80 días donde Cantinflas hacía de Picaporte. Debía tener ocho años y me encantó la película, y sobre todo ir con aquellas dos chicas “mayores” que tendrían 16 años mas o menos.

            El segundo tiene un nombre: West Side Story. Ya vivía en Barcelona y tenía 13 años, cuando se estrenó en el Cine Aribau de Barcelona, la película de Robert Wise, señor del que nada sabía. Era para mayores de 18, pero conseguimos entrar tres amigas del Instituto Verdaguer convenientemente disfrazadas de chicas de mas edad. No sé si engañamos al portero o simplemente le dimos pena, pero nos dejó entrar y esa fue, para mí, la película que me descubrió el cine en todo su esplendor. Algo que estaba más allá del mundo que me rodeaba en esa Barcelona gris y un poco tristona de principios de los sesenta. Algo sublime y magnífico.

            El tercero está perfectamente datado. Fue el 1 de noviembre de 1968, el día que Ramon y yo fuimos a ver en el Cine Florida la película de Stanley Kubrick, 2001, una odisea del espacio. Esa película no solo ha sido importante para mí a muchos niveles, (aparece de una u otra manera en casi todas las obras de ficción que escribo); esa película fue la que, de repente, hizo que sintiera que el cine era algo mas que diversión, entrenimiento, magia. El impacto de verla en la gran pantalla del cine Florida, hizo que pensara que hablar de aquello era lo que yo quería hacer. Aun tardaría un poco en conseguirlo. En 1976 entré a trabajar en la Filmoteca Nacional de España en Barcelona, y en 1984, por fin pude hacer lo que mas me gustaba: combinar la escritura y el cine. Porque yo nunca quise “hacer cine”, yo lo que quería era “escribir sobre el cine”. A veces me parece un sueño el privilegio de haberlo conseguido.

Nuria Vidal. Periodista

Publicado en Canto a las salas de cine.