La magia de las salas, de Manuel Gutiérrez Aragón

    Quizá sea la proximidad con la gente, sentir su respiración, su pálpito, o quizá sea la oscuridad, o tal vez la música, los ruidos, las palabras unidas a la imagen de un cuerpo, generalmente hermoso… En cualquier caso, las emociones sentidas a la vez que los demás las sienten, están en la base de la magia de las salas. Y no, los niños no íbamos al teatro, ni mucho menos a la ópera. Así que la magia era el cine.

  Lo sigue siendo.

  En mi caso, la primera vez que me di cuenta de que aquello que veía en la pantalla tenía que ser fabricado por unos magos, fue viendo Cleopatra, de Cecil B. de Mille. La película ya era antigua cuando la vi de niño, seguramente había sido rescatada para una nueva distribución.  “Gran reposición,” se solía anunciar. Me perturbó ver moverse unos cuerpos envueltos en pieles y en tules transparentes. ¿Es que puede existir una película sin sexo?  Pues no, rotundamente, no. No hay película inocente. Porque un cuerpo filmado siempre es excitante.

   Así que los curas estaban en lo cierto cuando sospechaban del cine.

   Los niños íbamos al cine siempre acompañados. Una vez, a mis hermanos y a mí nos llevó una niñera nueva, recién llegada del pueblo. Nunca antes había ido al cine. Así que el espectáculo no solo estaba en la pantalla, sino también en ver las reacciones de la niñera. Cuando se dio cuenta de que ella misma nos captaba la atención, yo creo que empezó a exagerar sus gestos de asombro, de miedo, de sorpresa. La niñera se convirtió en cooperadora necesaria en el placer de ver la película.

  En casa le pregunté qué era lo que más le había atraído de la sesión de cine. Y, después de pensarlo un poco mientras nos preparaba la cena, me dijo que lo que más le había gustado era la música que acompañaba a las escenas de amor. Y también me dijo que en su pueblo había un chico con el que salía, y que no se parecía nada al actor tan guapo que había visto, pero que eso no importaba mucho, al fin y al cabo.

  Y es que el cine no es la realidad, pero sirve para verla con claridad.

Manuel Gutiérrez Aragón. Director de cine y escritor

Publicado en Canto a las salas de cine.