Juho Kuosmanen: «Intento ver la vida como un viaje»

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Una joven finlandesa coge un tren para viajar de Moscú a Múrmansk, en el Ártico, a casi dos mil kilómetros de distancia, para ver unos petroglifos, y tendrá que compartir coche-cama con un minero ruso. En Compartment Nº6, largometraje a concurso en la 66ª edición del Festival Internacional de Cine de Valladolid, Juho Kuosmanen habla de personas que se encuentran y que, pese a sus diferencias, logran entenderse. La película compartió el Gran Premio de Cannes junto con A Hero, de Asghar Farhadi. Seminci proyectará este filme, que también opta a la Espiga Arcoiris, este miércoles 27 de octubre en cuatro sesiones; a las 12.00 y a las 19.00, en los Teatros Carrión y Calderón, y se exhibirá una vez más el jueves 28 en los cines Broadway a las 22.30 horas.

¿De dónde nace la idea de esta película? ¿Está inspirada en alguna vivencia real o es pura ficción?

La película está inspirada en una novela escrita por Rosa Liksom. Pero la novela se basa en experiencias reales. Nuestra película es pura ficción, pero las emociones son verdaderas.

En el fondo parece una película sobre la empatía, y está ambientada en los 80, cuando aún no existían teléfonos móviles que nos absorbieran y el tiempo transcurría de otra manera. ¿Sería posible una historia así ambientada en la época actual, con smartphones, etc?

En realidad, está ambientada a finales de los 90. El libro refleja la década anterior, pero decidimos modificar esto. De todos modos, aunque cambiamos de década, no queríamos ambientar la historia en el momento actual. Los smartphones han transformado la propia escala del mundo, las distancias y la necesidad de pedir ayuda a personas que no conocemos. Esta película, además, tiene vocación de capturar la sensación de un recuerdo, por lo que la historia tiene que transcurrir en el pasado.

¿Por qué cree que es tan difícil conectar con otros, aun siendo empático?

Porque la conexión requiere sinceridad y coraje para mostrarte como un todo imperfecto. Anhelamos la conexión, pero al mismo tiempo tememos no ser aceptados con todas nuestras imperfecciones. Así que es tentador esconder gran parte de uno mismo en lugar de abrirnos por completo. Como dijo Marilyn Monroe: «Solo una parte de nosotros llegará a conectar con una parte de los demás».

La protagonista también es una mujer que busca, como todos, su lugar en el mundo, y aunque lo encuentre, no es un lugar en el que pueda quedarse. Su lugar, en ese sentido… ¿sería el propio viaje?

No existe un lugar que nos pertenezca, porque todo se mueve, todo cambia, todo es fugaz. Es la dificultad para aceptar la muerte lo que nos impulsa a buscar una estabilidad y una forma de atrapar los momentos que vivimos. Intento ver la vida como un viaje, aceptar la naturaleza absurda e incontrolable de la existencia. Creo que nuestra protagonista comparte esta actitud.

En la película se refleja también ese rudo machismo ruso tras el que, algunas veces, se parapetan hombres que han sufrido humillaciones a las que no han sabido hacer frente. ¿Cree que han cambiado algo las cosas?

No estoy seguro de que el machismo sea el motivo, pero sin duda es uno de los roles que es fácil adoptar si tienes miedo a mostrar tus heridas. Es un papel que muchos interpretan, sí, pero también lo es el del «intelectual viajero». Solo que este último es un papel que está mejor visto, porque es más de clase media y mola más. Pero en último término no deja de ser también es una especie de refugio donde puedes esconderte de las miradas de los demás.

A lo que dedica poca atención la película es a los petroglifos de Múrmansk, que realmente existen, y de los que ni siquiera aparece una imagen real cuando la protagonista llega a esa ciudad para verlos. ¿Por qué?

Porque su sueño nunca ha sido ver los petroglifos. Más bien desea que la perciban como una persona que comprende el verdadero significado de la vida mientras observa esos petroglifos. Cuando Irina le dice que no la acompañará, todo se va al traste. Nos pareció más relevante mostrar a Ljoha observándola mientras toca los petroglifos. Al final, Ljoha ve a la protagonista como ella quería que la vieran: no solo una persona que consigue tocar con sus manos aquellas figuras, sino alguien que no tiene la necesidad de aparentar ser lo que no es.

¿Qué es la melancolía para usted?

Tristeza y música.

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