Campanella: «El cine como medio tiene ahora su vida en televisión»

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El director argentino Juan José Campanella ha ofrecido hoy jueves, 28 de octubre de 2021, la segunda de las dos clases magistrales programadas en la 66 Seminci, encuentro en el que ha recordado sus inicios, su etapa formativa y algunos de los hitos de su carrera, además de referirse a la situación por la que atraviesa el séptimo arte en la actualidad, que, a su juicio, como medio tiene ahora «su vida en televisión».

«Para mí una película que se va a dar en una plataforma es una película de televisión. Una película de cine es para ver en el cine», ha enfatizado el cineasta, reconocido este año con una de las Espigas de Honor del festival, antes de incidir en la importancia de disfrutar de él en las salas, rodeado por otras personas con las que reaccionar ante lo que se ve.

La situación por la que el mundo ha atravesado en los últimos tiempos, con todas las salas cerradas, ha hecho que casi se hayan simultaneado estrenos en cine y en televisión, algo que en el caso de Hollywood es habitual ya que, ha precisado, «todo lo que se presenta es para televisión o para ir también a televisión».

Campanella, que ha recordado su etapa como estudiante de cine tanto en Argentina como en Estados Unidos, se ha referido a la importancia que algunos de sus profesores tuvieron en su carrera, como Aida Bornic y José Martínez Suárez, y al aprendizaje extraído de aquella etapa, en la que descubrió, por ejemplo, que lo importante no era lo que decían los actores, sino cómo lo decían.

Ese concepto de «acción emocional» que tanto utiliza proviene de entonces, de una época en la que empezó a descubrir un cine, «el cine arte», que le obligó a hacer un «reajuste de cabeza y de chip bastante importante» con cuestiones, por ejemplo, como la distinción de géneros o la identificación de «los grises». «Yo soy fanático de las escuelas de cine, son muy valiosas», ha reconocido antes de destacar la influencia que estas han tenido en el cine argentino, al que le «hicieron muy muy bien», ya que su variedad y riqueza es fruto de la exposición a distintos estilos y a su análisis.

Libertad y «piel de rinoceronte»

En relación al cine latinoamericano, cuyo auge ha vinculado tanto al papel desempeñado por las propias escuelas como al abaratamiento de las tecnologías, Juan José Campanella ha reconocido que nunca ha sido parte del conocido como «Nuevo cine argentino» y, por ello, ha considerado un error poner en marcha un proyecto para que encaje en los parámetros de cierto movimiento porque, frente a ello, hay que hacer lo que uno quiera y con la sensibilidad que le quiera dar, contribución que corresponde definitivamente al director.  

«Me gusta muchísimo lo que está pasando con el cine latinoamericano, la atención que se le está dando, pero estaría buenísimo poder ver otras cosas, no solo las más truculentas que ocurren en nuestros países», afirmaba antes de señalar que sus historias tienen más que ver con el hallazgo de la «épica» en «pequeños dramas de clase media».

Para trabajar en cine se necesita, según el oscarizado director, «piel de rinoceronte». «Es fundamental porque todo conspira en contra, nada conspira a favor. La familia a lo sumo nos ve con misericordia», ha confesado, entre risas, mientras recomendaba a los presentes adquirir la destreza de separar la crítica destructiva de la constructiva aunque, en todo caso, su recomendación pasa por solicitar una opción a quien lanza una crítica.  

El equipo es una parte muy importante del proceso a la hora de abordar una producción y, en su caso, se considera afortunado por trabajar habitualmente con los mismos actores, con quienes comparte un 80% de similitudes. Con ellos, ha explicado, trabaja de una forma muy concreta: hace ensayos de mesa por grupos en las dos semanas previas al rodaje para llegar a ese momento con los objetivos claros e, incluso, alguna modificación en el guion.

Contar con un plan de grabación; escribir un primer boceto de guion con las ideas y dejarlo descansar un tiempo con el fin de que afloren los temas importantes; aprovechar los recursos de las escuelas de cine, que hoy en día permiten salir prácticamente con un equipo ya creado para lanzarse a la carrera; no empezar la preproducción sin tener el guion hecho; convencerse de que no se puede hacer una buena película con un guion que no gusta; entender que parte del trabajo del director pasa por «dirigir el tráfico de personalidades» dentro del rodaje y acompañarse de gente con la que se tiene buena relación son algunas otra de las claves compartidas por Campanella a lo largo de su clase magistral.

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