‘A Brixton tale’, la distorsión de la imagen a través de una pantalla

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La colaboración entre Darragh Carey y Bertrand Desrochers ya viene consolidada desde 2017, con la firma de varios cortometrajes detrás de las cámaras. El dúo presenta en la sección Punto de Encuentro de la 66ª edición del Festival Internacional de Cine de Valladolid su primer largometraje, A Brixton tale, que se podrá ver en el marco de la Seminci este domingo 24 a las 19.00 horas en la Sala Fundos, y de nuevo el martes 26 a las 22.00 horas, en el mismo espacio.

¿Cómo llegó a vuestras manos el guion de A Brixton Tale? ¿En qué momento considerasteis que era la película para debutar en el mundo del largometraje?

El guion lo escribió Rupert Baynham, nuestro amigo íntimo de la escuela de cine.  En cuanto nos graduamos todos, decidió que no había tiempo que perder. Y al mismo tiempo, nosotros andábamos escribiendo historias que reflejaran el modo en que la vida actual se vive a través de una cámara y cómo vivimos rodeados de pantallas que no muestran toda la verdad. Así que se nos presentó una gran oportunidad para combinar nuestras obsesiones en una única historia. Parecía una tarea enorme, pero los tres supimos apoyarnos mutuamente. Incluso si fracasábamos, al menos fracasaríamos a lo grande y lo haríamos juntos.

El espectador contempla la historia desde vuestra perspectiva y también desde la del objetivo de la cámara de Leah. ¿Por qué optasteis por introducir ese efecto?

Hoy en día, los jóvenes crecen mirándose a sí mismos y a los demás en una pantalla. En todo momento nos pareció importante mostrar la distorsión que esto genera. Cuando Leah mira a través de la cámara, la vista que contempla es limitada. Ella tendrá que buscar en el mundo real para decidir qué merece la pena ver y qué hay que ignorar. ¿Es el verdadero Benji el que ella ama o más bien la imagen de Benji que ella misma ha creado? Queríamos que el público experimentara de primera mano esa distorsión y esa restricción del punto de vista.

A Brixton Tale es una cinta con poco diálogo en el que la ciudad de Brixton es casi un personaje más…

Brixton es un lugar fascinante desde la perspectiva cultural. Tradicionalmente es un lugar donde se establecieron varias comunidades de inmigrantes. A medida que asistimos a la gentrificación del barrio, los sectores más pudientes y los más pobres de la sociedad londinense comparten cada vez más el mismo espacio. Hay más riqueza, vitalidad y complejidad en Brixton de la que pudimos abarcar en la película. Pero sí quisimos crear la sensación en el espectador de estar acompañando a Benji y Leah en su vertiginosa y temeraria aventura por los diversos mundos que se concentran en Brixton.

Temas como la necesidad de ir más allá para que un producto audiovisual genere un impacto en el público o incluso el retrato del funcionamiento de las distintas clases sociales contrasta con otros detalles de la película como la práctica de la pesca. ¿Cómo se ensamblaron todas esas piezas?

La película da a entender que cuando nos obsesionamos con el estatus o con construir una imagen de nosotros mismos, podemos acabar sacando lo peor de nosotros. Eso nos hace cuestionarnos a nosotros y a los demás. Queríamos contrastar toda esta complejidad con otros momentos de gran sencillez. Cuando Benji pesca con Archie o ayuda a su madre en el salón de manicura, no hay público ni hay actuación, y él muestra su personalidad natural. Elegimos la pesca en particular porque es una actividad muy analógica, en el sentido de que está sumamente alejada de lo digital y de las tecnologías sociales.

¿Cómo fue la elección de los actores principales?

Nuestra directora de castin, Lucy Rands, nos ayudó a encontrar actores profesionales. De este modo, Ola, que interpreta a Benji, y Lily, que hace el papel de Leah, se incorporaron al proyecto a través de un proceso de castin convencional. Pero también seleccionamos actores no profesionales de entre los residentes locales. Rose y Dexter, que interpretan a la madre de Benji, Inez, y a su primo Darius, son de Somerleyton Estate, donde se rodó la película. Conocían el mundo que retrata la historia mejor que nadie, por lo que jugaron un papel muy importante en la construcción de sus personajes y del conjunto del relato. Entretanto, un miembro de nuestro equipo de producción, Sam Marriott, descubrió a Craige en el plató de rodaje de un videoclip musical hecho por unos aficionados rusos y nos llamó para contarnos a voz en grito:  «¡¡¡He encontrado a Archie !!!» Tenía toda la razón.

La película ha pasado por más festivales: ¿qué expectativas tenéis con Seminci? ¿Conocéis la historia del festival?

Sabemos lo suficiente sobre el festival como para sentirnos increíblemente afortunados de estar aquí. No solo por su historia y su prestigio, sino también por su fama de ser un festival cálido y acogedor. A pesar de que hemos participado en otros certámenes, no habíamos tenido la oportunidad, como aquí, de compartir la alfombra al mismo tiempo con gigantes de nuestro oficio y con directores del cine indie como nosotros. Es un gran privilegio … ¡Solo esperamos que la película conecte con el público y dejemos una buena impresión para que nos vuelvan a invitar!

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